sábado, 17 de marzo de 2012

CARLOS LUNA ORGULLO DE NUESTRA TIERRA

Mi encuentro con la obra artística de Carlos Luna. Ocurrió en el Museo de Arte de Fort Lauderdale de la Florida. En Cuba, sabía de la existencia de este talentoso artista plástico, pero no tuve la oportunidad de admirar su arte y desde que pude disfrutar de su colección denominada  “Pablo Picasso Cerámicas”, trato de seguir su trayectoria y disfrutar sus triunfos. Sí, mi corazón está feliz al ver como un chico de mi pueblo ha llegado a la cima entre los artistas plásticos contemporáneos. Imagino la satisfacción que deben sentir su padres, hermanas, vecinos, profesores ,la gente que estuvo cerca cuando este artista iba descubriendo el arte de mezclar colores, texturas, técnicas, temas para llevar al mundo una obra colmada de misticismo, erotismo, prejuicios, religión, antropología, con un estilo único que permite que su obra cautive al espectador.

Carlos Luna nació  el 2 de Enero de 1969 en San Luis de la provincia de Pinar del Río, Cuba. En el 1991 deja Cuba y se establece en Puebla, México, allí reside hasta el 2002 fecha en que se radica en Estados Unidos con su esposa y sus tres hijos. Estudio en la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Pinar del Rio, luego en la Academia de San Alejandro en la Habana, y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Habana y en el Instituto Superior de Arte de La Habana.

Ha expuesto su obra en muchos países y ciudades de USA, pero sus primeras expocisiones personales fueron en la Galería de Arte Atilano Armenteros de San Luis, en 1984 y 1986. Ha sido galardonado muchas veces y recibió un premio especial otorgado por el Servicio de Inmigración y Naturalización. Se otorga a extranjeros con habilidades especiales (deportistas, científicos, artistas ) Este premio le permitió a él y su familia recibir la residencia permanente en Estados Unidos.

Carlos Luna es un orgullo de nuestra tierra. Artista de renombre que pone en sus obras un toque de cubanía , que conquisto la cima sin olvidar sus raíces.

ANALISIS DE LOS CONTENIDOS DE SU OBRA

su obra se basa en una sólida preparación clásica que obtuvo durante sus estudios en Cuba. Como resultado, su dominio del dibujo es excelente, y él sabe muy bien cómo usar los elementos formales de color, línea y volumen. Sus observaciones de las pinturas de los antiguos maestros —su abuela tenía una colección de reproducciones de obras de Matthias Grünewald, Andrea Mantegna, Diego Velázquez —le brindan sus primeras experiencias con la historia del arte, junto con el manuscrito iluminado del monje medieval español Beatus de Liébana. Los estudios formales y especialmente las observaciones directas de obras de maestros cubanos tales como La silla de Wifredo Lam, 1943, en el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, tuvieron un profundo efecto en su comprensión de la estética.

La manera que tiene Luna de hacer un cuadro consiste en trabajar con mucho cuidado para garantizar que la pintura resulte un artefacto material bien hecho, así como una expresión articulada de sus ideas. Él disfruta el proceso de trabajar con óleo. “Pintar es como una mujer que te enseñará el cuerpo si tú le ofreces tu alma”, dice el artista. En lo concerniente al proceso de pintar al óleo exige trabajar lentamente para ir creando múltiples capas luego de que él personalmente prepara la tela con diferentes tonos de yeso de París, algunos hechos a mano, otros comprados. El proceso de composición empieza con bocetos preliminares a fin de definir las ideas que han de ser ejecutadas en el cuadro. Un dibujo al creyón sobre una base de almagre crea el fundamento estructural de la pintura. La superficie del lienzo va adquiriendo solidez según se le aplican capas de color por etapas, una nueva capa cuando la anterior ya se ha secado.
Estos intereses particulares en los procesos clásicos de producción son un indicio de la preocupación fundamental de Carlos Luna con la pintura, como algo distinto de otras maneras contemporáneas de hacer arte, tales como la instalación, la representación (el performance), el vídeo o la fotografía (al igual que Picasso, él también ha experimentado con el grabado y la cerámica). Respecto a la fotografía, Luna la disfruta y la respeta, especialmente en las manos de un gran maestro de la talla de Edward Weston. Sin embargo, a diferencia de algunos pintores actuales, Luna no usa fotografías en la creación de sus cuadros. Tal vez su insistencia en labrarse una carrera como pintor, en lugar de seguir los caminos que la crítica ha puesto tan en boga de la instalación, el performance o las artes mediáticas, fue un factor en su decisión de abandonar la escena artística de Cuba a principios de los años noventa. Su objetivo era fundamentar su arte en medios tradicionales pero con una voz contemporánea. De ahí su compromiso con la pintura.
Aunque él está receptivo y atento a nuevos descubrimiento e innovaciones en su aproximación al arte, la obra de Luna no puede considerarse de vanguardia en el contexto del arte contemporáneo. El encuentra la vanguardia actual más vinculada con la moda, el mercado y el éxito. La vanguardia de principios del siglo XX es más interesante porque era más auténtica.
Luna convendría con el filósofo John Dewey en que la tarea del artista consiste en cerciorarse de establecer y conservar la continuidad entre las “refinadas e intensificadas formas de la experiencia que son obras de arte y los acontecimientos, hechos y sufrimientos cotidianos que universalmente se reconoce que constituyen la experiencia” Las ideas de Dewey respecto al arte y a la experiencia cotidiana parecen avenirse bien al enfoque que tiene Luna de la pintura. Sus cuadros son esencialmente relatos históricos, en parte autobiográficos, presentados en forma visual. Los relatos provienen de las experiencias diarias reconstruidas en la imaginación valiéndose de la iconografía de las experiencias personales y culturales del artista. Las narrativas visuales en los cuadros invitan al espectador a vincularse con ellos y a sentir el auténtico poder emocional de los relatos. Esto significa que un cuadro comienza a vivir para el espectador cuando éste mira atentamente la obra, dando lugar a que despierte su interés y su disfrute. La iconografía y los relatos que se cuentan en los cuadros de Luna son a un tiempo incidentes particulares y temas universales. Traen a la conciencia las experiencias ordinarias de la vida: pasión violencia, ambición, conflicto, humor, ironía y sensualidad.
Cuando se ve desde la perspectiva de su cultura de origen en Cuba, el arte de Luna abarca también la estética a la que se adhiriera el novelista y ensayista cubano Alejo Carpentier, quien introdujo el concepto de lo real maravilloso americano. Carpentier introduce lo maravilloso como una alternativa al surrealismo, donde los sueños y el inconsciente son la fuente principal de las imágenes del artista. Él describe lo maravilloso como un concepto vital que abarca la historia, el ambiente natural y la cultura —incluidos los rituales y danzas indios y afrocubanos y otros aspectos de la cultura latinoamericana. Las realidades naturales de tiempo y lugar, con sus improbables yuxtaposiciones que existen debido a la historia, la geografía y la política particulares de América Latina, brindan las fuentes para sus artistas. La estética de lo maravilloso de Carpentier ayuda a situar los cuadros de Luna en el contexto del arte latinoamericano.

El resultado son obras que funcionan como narrativas visuales. Los relatos en la producción artística de Carlos Luna existen en un mundo visual que consiste tanto de representación como de abstracción. Los colores brillantes son un componente importante de sus estructuras visuales, en los que el artista con frecuencia favorece los rojos, los azules y los dorados, pero en los que también incorpora tonos de negro y de marrón. Formas vigorosamente lineales, a veces cubistas, a veces como formas orgánicas de flores o tallos y hojas de plantas, contienen la enérgica elección de los colores. Como si los inspiraran ritmos musicales, los colores y las formas bailan a través de la tela con la energía de las fuerzas naturales vivas. Los escenarios de las acciones narrativas en los cuadros, ya sean teatrales o de cualquier otra índole, incluyen una rica tapicería de elementos gráficos extraídos de muchas culturas.

1 comentario:

  1. es hermoso que en nuetro pueblo contemos con tanto talento, yo tuve la oportunidad tere de ver su obra acabado de llegar y verdaderamente es impresionante

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...